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miércoles, 24 de julio de 2013

EL PECADO Y LOS PANES SIN LEVADURA


ESGLÉSIA BAPTISTA EN TARRAGONA
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EL PASTOR SALVADOR VILLAR OS DA LA BIENVENIDA

Sería un placer que visitaras nuestra Iglesia y  teneros entre nosotros.
Nuestro objeto es adorar al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo
 junto con la familia de la fe,
para asemejarnos cada día más a su Hijo, nuestro Salvador,
de manera que podamos servir a nuestra generación
y orientarla al seguimiento de Jesús  bajo el impulso del Santo Espíritu de Dios, en la fe apostólica registrada en Biblia

         Puedes ponerte en contacto con nosotros en isalvori@gmail.com

EL PECADO Y LOS PANES SIN LEVADURA

Los Días de Panes sin Levadura se construyen alrededor de una  analogía maravillosa. Dios estratégicamente tiene diseñado la fiesta de los panes sin levadura  para abastecernos de puntos de vistas sobre uno de los conceptos espirituales más importantes que lidiar con la carne: el pecado, que consiste en un acto voluntario que se origina en la mente del hombre y no de Dios causado por la vanidad intrínseca de un ser humano separado por Dios, ósea ANTES DE LA CRUZ. Las propiedades de la vanidad que es la levadura en esta analogía, nos enseñan acerca de las características del pecado, cómo puede entrar en nuestras vidas, y que sucede cuando permitimos que exista. El proceso de vivir comiendo panes sin levadura nos enseña lo que Dios quiere que hagamos con el pecado y cómo podemos erradicarlo de nuestras vidas.
El enseñamiento que aprenderemos en esto escrito está justo en el corazón de lo que Dios quiere hacer en nuestras vidas: convertir nuestra mente carnal que ama el pecado haciendo acciones que se originan en la mente humana y hacer posible que estas acciones se originen desde el momento de la cruz, en Dios. Este tipo de mente solo puede ser una mente espiritual que odia el pecado y ama a Dios. Esta analogía nos muestra este detalle tan exacto y preciso.
A los hijos de Israel, Dios les reveló en el desierto Ex. 12:15 dice:

‘Siete días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta el séptimo, será cortado de Israel’.

Durante este período de siete días, la levadura es un tipo de pecado de la vanidad humana que consiste es hacer algo contrario a la voluntad de Yahweh.
En general, cuando se mezclan agentes de fermentación con otros ingredientes, crean dióxido de carbono y aire. Cuando se pone levadura en la masa del pan y con el calor, se hornea en un horno, esta circunstancia produce gases que forman burbujas que quedan atrapados en el pan, haciendo que el producto se eleve.
Del mismo modo, el pecado envanece nuestra mente y somos llevados a hacer acciones que produce nuestra mente. Al igual que la hinchazón causada por la levadura, el pecado nos hace perder la perspectiva divina, y nos volvemos cada vez más inflados con nosotros mismos, envanecidos con los gases insustanciales de la arrogancia y la auto-confianza. Salmo 36:1-2 describe cómo el pecado se encuentra profundamente en nuestro corazón, que nos impulsa a hacer el mal antes de la cruz. Cuando pecamos, podemos engañarnos a nosotros mismos pensando que no nos dimos cuenta de un pensamiento muy tonto y vano que tenemos tenido y excusarnos que fue involuntario, pero debido que se originó en nuestra mente, si somos honestos con nosotros mismos, tendremos que admitir que fue totalmente voluntario.
El castigo que Dios ordenó para el individuo que consume fermentación durante este período de siete días también es revelador: ". Aquella persona será cortada de Israel" De la misma manera, el pecado nos separa de Dios. De hecho, la iniquidad de acariciar acariciar al pecado en nuestro corazón, Dios en Salmo 66:18 nos dice:
‘Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, El Señor no me habría escuchado’.

Y en Isaías 59:2 aprendemos:
‘pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír’.

El hombre debido a su separación con Dios, no quiere oír lo que Yahweh le propone en su mente y prefiere comer los panes con levadura.
La forma en que ponemos en práctica durante las fiestas de los panes sin levadura,  es exactamente la manera en que Yahweh exige que tratamos el pecado, nuestra vanidad, en todo el tiempo de nuestra santificación.
En el establecimiento de la fiesta de los  Panes sin Levadura, Dios dijo en Éxodo 13:06-10.
Siete días comerás pan sin leudar, y el séptimo día será fiesta para Jehová.
 7 Por los siete días se comerán los panes sin levadura, y no se verá contigo nada leudado, ni levadura, en todo tu territorio.
 8 Y lo contarás en aquel día a tu hijo, diciendo: Se hace esto con motivo de lo que Jehová hizo conmigo cuando me sacó de Egipto.
 9 Y te será como una señal sobre tu mano, y como un memorial delante de tus ojos, para que la ley de Jehová esté en tu boca; por cuanto con mano fuerte te sacó Jehová de Egipto.
 10 Por tanto, tú guardarás este rito en su tiempo de año en año.

Se podría pensar que si estos hombres en el Antiguo Testamento hacían esto, hacían obras que se originaban en su mente y solo por su voluntad se esforzaban a cumplir con los requerimientos de Dios, al igual que los legalistas. Pero nada de más equivocado. A pesar que en el A.T. el Espíritu Santo todavía no estaba de manera permanente sobre el mundo podemos suponer objetivamente, por todas las promesas que Yahweh tiene hecho al hombre, que Él SIEMPRE está dispuesto a posarse SU ESPÍRITU SOBRE EL HOMBRE que decide hacer lo bueno delante de Él. Desde pentecostés, Dios, bajó el Espíritu Santo con poder sobre el mundo, por iluminar al hombre ANTES de la cruz para salvación y DESPUÉS DE LA CRUZ para santificación. El comer pan sin levadura es la actitud que  SIEMPRE tiene que tener que hacer con la santificación del Glorioso hijo de Dios nacido de nuevo.
La analogía nos dice además: ‘En todo tu territorio’, esto es mantener el pecado fuera de tu hogar y fuera de todo ámbito donde tú vives. No tenemos poder de testificar mediante nuestro hacer, fuera de nuestro ámbito o territorio, pero SI dentro de su ámbito TODOS LOS DÍA DE nuestras VIDAS. A esto Yahweh llama el Señor a todos sus gloriosos hijos durante la santificación, que todos nuestros actos sea SIEMPRES sumisos a  SU VOLUNTAD.
Nuestra vida en el hogar y en medio de nuestro medio ambiente, debe girar en torno a hacer la voluntad de Dios, y no a la del mundo. Debemos ser felices en general, libre de los agentes de fermentación espiritual de la ira, la amargura, la competencia, los conflictos y el egoísmo. El Señor nos amonesta en su palabra a estar alerte y pronto a reconocer los síntomas de nuestra vanidad para evitar TODA VANIDAD en nuestra vida. El antónimo de vanidad es LA HUMILDAD y es este DON que el glorioso hijo de Dios necesita en su vida para hacer frente al pecado de vanidad, juntamente al Poder de Dios. La humildad es una necesidad indispensable para poder producir todos los otros dones y fruto que son necesarios en las vidas de los Santos de Yahweh.
Este  gozo en servir humilmente al Señor, tiene un significado especial hoy, cuando tenemos numerosos medios de llevar los pecados del mundo en nuestros hogares y en nuestras vidas: televisión, satélite, radio, videos, Internet, etc. Nuestra casa puede estar completamente libre de levadura física, pero luego puede encender el televisor y usted podría tener levadura  llenando su sala de estar.
Aplicar esta sabiduría de estar alerta en todo, y hacer todo lo posible para eliminar la levadura y mantenerla fuera de todo el ámbito donde uno vive es una tarea indispensable por una vida en humildad y respecto al altísimo.
Otra lección que podemos deducir de la analogía de los panes sin levadura, es que el territorio es vasto y el pecado puede residir en los lugares más inesperados. Podemos encontrar levadura encajada en un archivador o un enchufe de la luz y ser totalmente perplejos en cuanto a cómo llegó allí.
El pecado también se esconde en nuestras vidas en los lugares que no estamos buscando. Es por eso que el rey David le pidió a Dios que lo limpie de sus "errores ocultos" en Salmo 19:12 se dice:
‘¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos..’
No podemos ver todas las áreas en las que estamos violando la ley, ciertamente no a como Dios lo hace. Pero él espera que examinemos a nosotros mismos por los pecados, con la ayuda de Su Espíritu Santo para que podamos progresar de santidad en santidad como se nos enseña en 1 Corintios 11:28:
‘Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa’.

Y en 2 Corintios 13:5:

‘Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados’?

Levadura física puede ser invisible en una bola de masa, pero, el pecado, no le importa, la vanidad obra públicamente y de manera oculta.
Así el Señor nos llama a revisar los "ingredientes" de la música que escuchamos, los libros que leamos, la televisión o películas que veamos. Los libros y videos de muchos niños, por ejemplo, nos parecen inofensivos, pero que pueden promueven mensajes terribles para nuestros jóvenes y es esta levadura que puede producir en nuestras familias y a nuestros niños ser rebeldes con sus padres y violentos en su modo de expresarse.
Puede ser difícil evitar completamente el consumo de levadura durante nuestra vida de santificación especialmente la oculta, pero el Señor nos hace promesas de un apoyo absoluto si nos mantenemos es esta humilde necesidad de su poder en nosotros para su gloria. No sólo se requiere la limpieza en nuestros armarios de casa, sino que también significa asegurarse de que de nuestros labios no salgan palabras que se no se originan en la voluntad de Yahweh.
Del mismo modo, si usted no tiene cuidado, usted sin saberlo, puede ingerir una gran cantidad de ideas contaminadas con levadura, como las conversaciones de la gente en el trabajo o la escuela, con sus amigos y amigas. Para evitar la levadura en su vida, usted debe permanecer siempre vigilante en todo momento y no tener prisas en hacer sus cosas.
Para los antiguos israelitas, que vivían en tiendas de campaña, el proceso de buscar la levadura en su ámbito, podría haber tardado sólo un día o dos. En nuestro medio ambiente, puede ser un gran proyecto que dura varias semanas o meses. Esto se efectúa durante el proceso de la iluminación del Espíritu Santo antes de la cruz. El Espíritu Santo comienza su obra, ANTES de la cruz cuando estamos inmerso en nuestros delitos y pecado y mediante su obra iluminadora y dones espirituales que nos imparte, nos lleva al día de la cruz, cuando ya podemos ver y podemos oír y podemos detectar la levadura que nos rodea. Después de la cruz ya no tenemos escusas, mediante el don de la humildad y otros, podemos ser más que vencedores con el apoyo del poder nuestro Dios.
Dios conoce la naturaleza humana. Antes de que Él diera a los israelitas a la Tierra Prometida, los llevó 40 años en el desierto. ¿Por qué? Bueno, lo mismo pasa en el camino de la iluminación hasta las cruz. A pesar, que a veces el Señor obra de manera inmediata, lo normal es que El antes de librarlos del barro de nuestros pecados, debido a nuestra separación de Él, nos hace pasar 40 años en el desierto para que no tomemos su obra a la ligera  y enseñarnos que la fe y confianza en Él tiene que ser absoluta.
Él quiere que no podemos OLVIDAR NUNCA durante nuestra santificación, lo que él hizo en nosotros. Él quiere que el don de la fe que nos impartió ANTES DE LA CRUZ, sea nuestro apoyo fundamental en toda nuestra santificación. Los Israelitas fueron llamados a conservar la fe que los ayudó a salir de Egipto, sin ella no hubieron sido capaces de conquistar la tierra prometida. Es esto tipo de fe que el Señor quiere que tengamos en nuestra santificación, y hasta que la tengamos no está dispuesto a hacernos pasar por la cruz. Esto es la piedra de tropiezo de los cristianos nominales, cuando están a la puerta de la tierra prometida, ellos piensan que ya lo tiene todo, la han visto y piensan que es ya suya. En sus sueño ya se ven gloriosos hijos de Dios, teniendo una casa y unos campos para cultivar, y no se dan cuenta que todavía está en el desierto. Dios dice: NO OLVIDE AMIGO, NUNCA OLVIDE QUE SOLO YO PUEDO PRODUCIR ALGO QUE VALGA LA PENAS DE SER VIVIDO EN TI. SOLO YO PUEDO. En Dt. 6:10-25 dice:
Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra que juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob que te daría, en ciudades grandes y buenas que tú no edificaste,
 11 y casas llenas de todo bien, que tú no llenaste, y cisternas cavadas que tú no cavaste, viñas y olivares que no plantaste, y luego que comas y te sacies,
 12 cuídate de no olvidarte de Jehová, que te sacó de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.
 13 A Jehová tu Dios temerás, y a él solo servirás, y por su nombre jurarás.
 14 No andaréis en pos de dioses ajenos, de los dioses de los pueblos que están en vuestros contornos;
 15 porque el Dios celoso, Jehová tu Dios, en medio de ti está; para que no se inflame el furor de Jehová tu Dios contra ti, y te destruya de sobre la tierra.
 16 No tentaréis a Jehová vuestro Dios, como lo tentasteis en Masah.
 17 Guardad cuidadosamente los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y sus testimonios y sus estatutos que te ha mandado.
 18 Y haz lo recto y bueno ante los ojos de Jehová, para que te vaya bien, y entres y poseas la buena tierra que Jehová juró a tus padres;
 19 para que él arroje a tus enemigos de delante de ti, como Jehová ha dicho.
 20 Mañana cuando te preguntare tu hijo, diciendo: ¿Qué significan los testimonios y estatutos y decretos que Jehová nuestro Dios os mandó?
 21 entonces dirás a tu hijo: Nosotros éramos siervos de Faraón en Egipto, y Jehová nos sacó de Egipto con mano poderosa.
 22 Jehová hizo señales y milagros grandes y terribles en Egipto, sobre Faraón y sobre toda su casa, delante de nuestros ojos;
 23 y nos sacó de allá, para traernos y darnos la tierra que juró a nuestros padres.
 24 Y nos mandó Jehová que cumplamos todos estos estatutos, y que temamos a Jehová nuestro Dios, para que nos vaya bien todos los días, y para que nos conserve la vida, como hasta hoy.
 25 Y tendremos justicia cuando cuidemos de poner por obra todos estos mandamientos delante de Jehová nuestro Dios, como él nos ha mandado.

Por lo general, durante los días de los panes sin levadura, cuando los que guardan estas fiestas, a veces en el medio ambiente donde viven hay algún alimento  que tiene levadura, y que están a punto de ingerir. Al darse cuenta, los que verdaderamente quieren observar las fiestas, tienen una repulsión instintiva, un deseo de borrar lo más rápidamente posible esta imagen de comer algo inmundo.
Cuando el glorioso hijo de Dios en su camino de santificación se en contra delante al pecado, Dios quiere que eliminemos de inmediato esta tentación. El ser complaciente con el pecado crea serios problemas.
Consideremos el ejemplo de Caín. Lea el relato de Génesis 4. Caín comenzó a desarrollar una actitud pecaminosa, lo que se reflejó en su oferta. Él se puso celoso de su hermano. Y mira lo que el pecado le afectó! "... Y Caín se enojó en gran manera, y decayó su semblante" (versículo 5). El pecado tiene tal efecto destructor.
Dios trató de trabajar con Caín, diciendo:

Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante?
 7 Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.

Si sólo Caín hubiera aceptado este sabio consejo y tomado medidas para dominar su pecado en ese momento, el pecado nunca hubiera conducido al asesinato (versículo 8).
Cuando el glorioso hijo de Dios de encuentra delante de una levadura tiene que tomar medidas inmediata para apartarle de él.
El apóstol Pablo dio la mejor descripción de la Biblia de lo que Dios estaba pensando cuando creó la analogía levadura. "Su jactancia no es buena", escribió a la congregación de Corinto. "¿No sabéis que un poco de levadura fermenta toda la masa?" (1 Corintios 05:06).
Este grupo del pueblo de Dios había permitido que un miembro que fue encontrado en flagrante cometiendo un grave pecado, de permanecer en su medio. Pablo les mandó apartar al tal hombre con el fin de asegurar que el problema no se extendiese en la congregación.
Cuando se pone levadura en un poco de la masa, no se puede ver todo lo que ocurre en un primer momento. Pero una vez que hace su trabajo, todo el pan leudado. Del mismo modo, el pecado puede empezar poco a poco, incluso invisible, pero la levadura siempre se extiende. Un pecado lleva a otro, lo que conduce a otro y otro.
Es por ello que debemos tratar de sacar el pecado por completo! Existe el peligro de pensar que podemos "manejar" un poco de levadura. Pero la orden con respecto a este festival no es.
Mucha gente piensa, bueno, esto es sólo un pequeño pecado. No es tan malo. Pero la lección de este festival es, el NO COMER LEVADURA EN ABSOLUTO.
La levadura COMO el pecado son potentes agentes. Incluso un poco de levadura leuda completamente un bulto. El apóstol Santiago dice que si se rompe una de las leyes de Dios, usted es culpable de todos (Santiago 2:10).
No podemos darnos el lujo de pensar que una cantidad moderada de pecado está bien. Nunca debemos estar cómodos con un pecado, sea pequeño, en nuestras vidas. Jesucristo fue completamente sin levadura, y es su ejemplo que debemos esforzarnos por emular.
Sin embargo, hay algo más importante a recordar sobre este proceso. Una nueva masa
Pablo continúa su epístola con este profundo pensamiento: "Limpiad pues la vieja levadura, para que seáis nueva masa, como sois sin levadura. Porque aun Cristo, nuestra Pascua, ha sido sacrificado: Así que hagamos fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad "(1 Corintios 5:7-8). He aquí otra lección monumental sobre el pecado.
Nunca se puede tomar una rebanada de pan con levadura y remover la levadura de la manera que usted podría quitar las pasas de pan de pasas. El pan está completamente cocido y la pasa ha contaminado todo alrededor suyo. De la misma manera, usted simplemente no puede tomar su vida y científicamente tratar de eliminar todos y cada uno de sus pequeños pecados. Eso no te haría sin levadura. El hecho es que usted es un bulto con levadura. Estás lleno de levadura. Usted tiene que convertirse en un nuevo bulto completo sin levadura y quedarse sin levadura toda su vida.
Las personas que buscan el bautismo espiritual, deben entender este punto. Usted no sólo se arrepienten de una lista particular de los pecados al hacer ese pacto de por vida con Dios, usted se arrepiente de ser un pecador y acepta vivir unido con Dios todos los días. Usted es un esclavo del pecado. Usted no puede modificar su vida para convertirse en un esclavo de Dios, tiene que dejar todas sus viejas y costumbres atrás. Pero tiene que partir de una base sólida y es ser una nueva masa sin levadura y progresar desde allí.
Por otra parte, Pablo describe esto como matar a nuestro "hombre viejo" que destruyen ese cuerpo de pecado, como dice Pablo en Romanos 6:06. Estamos "resucitados" fuera de esas aguas bautismales a una nueva vida (versículo 4): Jesucristo vive en nosotros en una masa sin levadura.
El solo hecho de proponerse ser buenos, después haber oído del pan leudado, no cumple por completo el comando en Éxodo 12:20. Por siete días no sólo evitamos levadura, pero también comemos pan sin levadura, representando así la sinceridad y la verdad de Dios. Ese es el "pan de vida", el pan que debemos comer si vamos a heredar la vida eterna. Dice en Juan 6:35, 48:
35 Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.
 36 Más os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis.
 37 Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.
 38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.
 39 Y ésta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.
 40 Y ésta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.
 41 Murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del cielo.
 42 Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo, pues, dice éste: Del cielo he descendido?
 43 Jesús respondió y les dijo: No murmuréis entre vosotros.
 44 Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.
 45 Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí.
 46 No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios; éste ha visto al Padre.
 47 De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.
 48 Yo soy el pan de vida
A medida que ingerimos la comida espiritual de Jesucristo y dejamos que esta permanezca en nosotros, Él nos transformará en una nueva masa con poder para vivir sin levadura todos los días de nuestra vida. Esa es la hermosa lección de los Días de Panes sin Levadura. ¿Puede hacerla tuya?
¿Qué te parece y que vas hacer al respecto?

Que te parece y que vas hacer al respecto?


Escrito por Joel Hilliker revisado por  Armando Zanolla

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